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Centro de
Salud y Derechos Humanos
"Juan Bruno Zayas "
Director:
Dr. Darsi Ferrer.
Ciudad de La Habana, Cuba |
Caso de
shock en adolescente cubano: Falta
de atención elemental a pesar de acceso al médico de familia
comunitario.
¿Quién tiene la responsabilidad de esta muerte en el sistema
socialista de salud cubano?
La insensibilidad
de los médicos que asistieron a Henry Rodríguez Castellanos, en
estado de shock que pudo ser reversible y sin mayores
complicaciones de habérsele ofrecido apoyo vital, le costó la
muerte en el hogar sin recibir atención médica adecuada.
De solo dieciocho
años de edad, Henry regresó a su casa en horas de la madrugada
el pasado 6 de Junio en estado de embriaguez, con aliento
etílico, incoordinación motora, excitación, confusión mental y
lenguaje tropeloso.
A medio día, como
continuaba dormido y, además, con frialdad de la piel,
respirando con dificultad y no respondía a los estímulos, los
familiares buscaron ayuda en el consultorio de la comunidad.
Después de
examinar al paciente la doctora explicó a la familia que, debido
al estado general de Rodríguez Castellanos, con signos de
inconsciencia, hipotensión (cifras de presión arterial en
80∕55), pulso débil y bradicárdico (por debajo de 60 latidos por
minutos) su criterio profesional era remitirlo para el hospital,
ya que sospechó que tenía una intoxicación aguda por la
ingestión de bebidas alcohólicas y, quizás, psicofármacos o
drogas.
Aunque la doctora
llamó inmediatamente al S.I.U.M. (Sistema Integral de Urgencias
Médicas), la ambulancia apareció al cabo de varias horas, sobre
las tres de la tarde.
Los intensivistas
recién llegados volvieron a examinar al paciente, confirmaron el
diagnóstico emitido por la médico de familia, pero a diferencia
de ella decidieron suministrarle un ámpula de Naxolona vía
endovenosa, medicamento que se utiliza para el tratamiento de la
depresión respiratoria y no consideraron necesario trasladarlo
al hospital.
Pasadas tres
horas hubo que acudir nuevamente al consultorio pues Henry se
mantenía sin reaccionar, con el pulso imperceptible, frío y
coloración cianótica de la piel.
Otra vez la
doctora decidió llamar al S.I.U.M. para que trasladaran al
paciente con carácter urgente a un hospital. La respuesta
recibida de la entidad fue que debía esperar porque casi no
tenían carros disponibles para la recogida de enfermos y había
más casos que también requerían de ambulancia.
A los pocos
minutos el adolescente Henry Rodríguez Castellanos tuvo
relajación de esfínter (se orinó y defecó), posteriormente dejó
de respirar y no se palparon latidos cardiacos ni los pulsos
periféricos.
A pesar de que en
el automóvil de un vecino lo llevaron rápido para el cuerpo de
guardia del Policlínico ¨Raul Gómez García¨ y, al llegar, le
realizaron maniobras de reanimación, no pudieron sacarlo del
paro cardiovascular confirmándose finalmente su muerte.
Está descrito en
la literatura médica y es de conocimiento elemental para todo
médico que cuando un paciente por cualquier causa (ya sea
química, séptica, cardiovascular, traumática, vascular,
neurológica, u otra) cae en estado de Shock, es porque ese
organismo presenta un fallo multisistémico que compromete
funciones vitales e implica serios riesgos para su vida.
El diagnóstico
del Shock no depende de análisis de laboratorio ni de equipos
especiales, sino que puede establecerse con bastante certeza a
través del simple examen físico del enfermo. Por tanto, aún
fuera del medio hospitalario se logra reconocer en un paciente
la instauración del cuadro valorando sus síntomas y signos
patológicos.
Un mínimo de
responsabilidad profesional y de sensibilidad humana de los
médicos, así como de seriedad del gobierno para asumir con
dignidad el alarmante índice de alcoholismo y drogadicción de la
sociedad cubana, principalmente en la juventud, habría evitado
la injustificada pérdida del joven Henry, además del sufrimiento
de otras tantas familias.
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