EL
GRAN DEBATE NACIONAL CUBANO EN INTERNET:
Expertos Para Qué. Que
vengan la conciencia y el
valor.
Entre las
anécdotas de viajeros y las
entrelíneas de los
reporteros destacados en la
isla se puede llegar a ver
una realidad cubana que
salpicada con algunos
correos electrónicos que
escapan la irregularidad del
servicio eléctrico en la
isla nos puede hacer llegar
a algunas conclusiones.
La ideología ya ha pasado de
moda. Hace 50 años cuando se
discutía en las aulas, en
las salas de las casas y las
casitas, en las esquinas y
en los patios si el
comunismo como sistema de
vida y de gobierno sería
beneficioso para Cuba se
planteaban – en general -
argumentos dignos de los
seres humanos. No somos
ingenuos, ya en esa época
nuestro destino estaba
dictado por los grandes del
mundo en consorcio con la
caterva que se había
disfrazado de patriota. Ya
todo aquello ha pasado. El
penúltimo viento que pasó
por la isla se llevó los
últimos brillos de barniz
que le quedaban al comunismo
insular castrista. Ahora ya
no es por la libreta para la
igualdad de consumo. Ahora
es a la cañona para
alimentar la corrupta fuerza
policial cubana y aparentar
que están arriba de la bola
los dirigentes de puño y
dedo. ¿De qué estamos
hablando? De que vas por la
calle en Manzanillo o en La
Habana -no importa en donde-
llevando una jabita con algo
para comer, por ejemplo
limones, y te para el
guardia, te revisa el
contenido de tu jaba y te
confisca los limones. Y lo
mismo pasaría con cualquier
tipo de comestible. Igual
sería el comportamiento si
te cogen con cualquier
material de construcción.
Excepto que entonces la
multa sería mayor y la
sentencia te llevaría a la
cárcel. De nada sirve
cualquier explicación porque
en Cuba ya – como la canción
– todo es mentira, nada es
verdad. Adiós a la ideología
y arriba con el bandolerismo
oficial. ¿Vamos a ver a
cuantos ingenuos conquista
este lema?
En Cuba hay hambre. Lástima
que el gobierno
revolucionario tenga un plan
de reforma agraria por el
cual desee llevar alimentos
a la mesa de los cubanos
pero no pueda ejecutarlo.
Digo lástima porque en estos
50 años cuando no ha faltado
el plan, ha faltado la
estrategia, cuando ha habido
estrategia no ha habido plan
y lo que siempre ha habido
es mentira, represión y la
intriga internacional para
mantener en el poder al más
inepto cuerpo de gobernantes
que Cuba ha conocido. Y digo
esto no basado en las
estadísticas sino basado en
el grado de sumisión y
simulación del cubano de
hoy.
Pero volviendo a la reforma
agraria, ahora se dan cuenta
que el sector agrícola ha
estado tan descuidado por
tanto tiempo que ahora no
hay agrónomos ni
veterinarios.
¡Esto
es comunismo señores! O
mejor dicho, socialismo. Ya
el socialismo se acabó hace
tiempo cuando despareció el
subsidio soviético.
Fíjense cual es la realidad.
Los revolucionarios tienen
un plan pero no tienen el
personal para llevarlo a
cabo. En el 1960, cuando no
tenían un plan entonces
tenían el personal. En
aquella oportunidad todas
las siembras y empresas que
confiscaron los
revolucionarios hicieron que
la producción cayera al
suelo. Antes porque no había
un plan, ahora porque no hay
expertos.
Valdría pensar que después
de todo, los cubanos no
necesitan expertos. Lo que
necesitan mayormente los
cubanos es conciencia para
discernir su situación
actual y valor para expresar
no tanto su dolor y sus
quejas sino también su
voluntad. Sí. Su voluntad de
ser. Su voluntad de ser
dueños de su propio destino.
Su voluntad de ser
protagonistas de su propia
historia en su propio país.
Me pregunto si los
cubanos
en la isla tienen la
capacidad, en su mayoria,
(pues sabemos que hay
algunos extraordinariamente
aptos) para saber cual es su
voluntad. ¿Tendran
suficiente confianza y
seguridad en si mismos para
saber tomar decisiones? Se
que pueden tomarlas, pues
para bien o para mal, serian
SUS deciciones, y por lo
visto, no hay evidencia que
seria peores que las que
toma el gobierno por ellos.
Pero me pregunto si ELLOS se
consideran capacitados para
tomarlas. Recuerdo que
cuando mi tio abuelo, tio de
mi mamá vino de Cuba de
visita hace como 20 años no
podia decir si queria el
cafe con leche con tostadas
o con un pastelito. Como
nunca habia tenido la opcion,
no sabia decidir.
La pregunta es: ¿necesitan
conciencia para discernir?
¿O voluntad? O simplemente ¿seguridad
en ellos mismos?
Pasó IKE, y
ahora IKE que buscar comida donde no la hay
y la verdad es que no IKE como reconstruir
nada porque no IKE con que!
En Cuba solo
se habla de IKE. Se vive - los que estamos
vivos - en el mundo después de IKE. Y la
gente se sigue preguntando que en dónde es
que IKE. Y final todo se debe a que no IKE.
Como todos
saben el huracán pasó por esta bella tierra
– en su totalidad - para limpiar … porque el
agua es un agente que limpia. Sin embargo,
IKE también paso para podar. Si para cortar.
Algunos le dicen jocosamente el huracán
leñador, el desmochador, el Atila cubano por
la cantidad de árboles que tumbó. Otros le
dicen el agente demoledor porque yo creo que
no hay casa cubana en donde se salvaron
todas las puertas, todas las ventanas y aún
todos sus techos sin hablar de las paredes.
A todo el mundo le ha tocado algo de la
destrucción. Hay que preguntarse dada la
generalidad del desastre si IKE era
socialista.
Solo para que
tengan idea, muchas casas las demolió
totalmente. Algunas calles parecen basureros
abandonados. Claro que eso no fue sólo por
su gran fuerza sino porque la mayoría de las
estructuras cubanas son casas con más de 50
años. Por ejemplo, en los centrales de
Chaparra y Guatemala (antigüo Preston), que
ya no existen como centrales azucareros, hay
que pensar que esas casas son del tiempo de
los americanos. Y eso quiere decir –
invocando el tan cacareado bloqueo - que
desde aquella época no se le ha puesto más
nunca una tabla ni un ladrillo a ninguna de
esas casas. Y ahora viene el ciclón y las
destruye. No todo ha sido destruido pero a
todo el mundo le hay tocado algo de la
destrucción.
Me llamó mucho
la atención el comportamiento del cubano de
hoy, del hombre con quien vivimos. Aquí en
Holguín – durante la hora de más viento,
cuando IKE hacía más daño en los techos de
las casas y las tejas, los pedazos de tabla
y zinc volaban vi a la gente del barrio
saliendo de sus casas con unos cascos y se
estaban llevando las tejas y los pedazos de
techos. Se los estaban robando me imagino
con ideas de poderlos utilizar en la
construcción o el comercio después del
huracán. No he visto a esa gente después. Ha
caído tanta agua que en realidad no sé si se
exiliaron, si viven o mueren. No pueden
haber muerto porque nos dicen que sólo han
muerto 5 cubanos.
Y ahora, a
pesar de la tristeza que embarga a toda la
isla, ya sabemos la verdad, de acuerdo a los
que nos han dicho oficialmente Cuba no tiene
con que reparar los daños. Eso de por sí no
es tan serio porque ninguna sociedad –
después de todo - es perfecta. Pero ¿cómo es
que nos hemos vuelto una isla tan aislada de
todo el mundo que nos puede y nos quiere
ayudar? Hay que preguntarse: ¿Que es lo que
IKE en el futuro de Cuba?
Ni con dólar ni sin dólar.
Pero
ya llegó la hora
El huracán Ike llego a
Holguín y mi familia estaba dividida con
respecto a salvaguardar la casa. No hay nada
Nuevo en la division de la familia cubana.
Las circunstancias y subsecuentes eventos de
esta división son nuevos. Nunca nos
imaginamos que iba a ser un fenómeno tan
grande y peligroso. Al fin, nos quedamos la
mitad de nosotros en nuestra vivienda porque
teníamos miedo a que nos robaran todo. El
resto se refugió en la casa de enfrente que
era una estructura más sólida. Ahora estamos
vivos pero divididos en dos partes
diferentes pero compartiendo la misma suerte
en el mismo escenario. Los dos bandos
estamos igualmente aislados, sin
electricidad, sin agua potable, y no tenemos
con qué cocinar. Se nos han roto las
ventanas y la puerta casi nos la tumban. Los
prospectos para que vuelva el suministro
eléctrico es de unos 6 meses. Del agua no
sabemos nada. No se consigue nada ni con
dólar ni sin dólar.
Mientras tanto, los
comunistas siguen buscando ayuda en el
partido, el partido único y eterno. Pero ni
los secretarios, ni los dirigentes, ni los
cuadros partidistas, ni mucho menos los
comités ni los milicianos han podido hacer
frente a este fenómeno de la naturaleza que
al cabo de 50 años pone en juego el poder
absoluto de los comandantes revolucionarios
en la isla de Cuba.
El pueblo, en estado de
shock, sediento y con esperanzas de todo
tipo de ayuda física, sicológica, social y
económica busca en vano por las calles
llenas de escombros, cruzando las inmundas
aguas a pie o en bicicleta sin saber para
donde mirar y mucho menos para donde ir. Ya
hemos buscado en donde pudo haber habido y
no hemos encontrado mas que escombros, agua,
viviendas y almacenes sin techos, y más
gente buscando – al igual que nosotros –
como seguir resolviendo. Porque el mismo
pueblo se ha acostumbrado a resolver y
piensa – en esta hora de crisis - que esto
se resuelve mañana. Con el partido, con las
reflexiones de Fidel, con la visita de
Chávez. Pero no. Basta con mirar alrededor:
más pedazos de madera, palos, ventanas
desarticuladas, pedazos de paredes y de
techos, puertas quebradas, árboles en el
suelo algunos con las raíces que ahora
tratan de llegar al suelo desde su base
perpendicular para – ir resolviendo. Pero
nadie, ni la misma naturaleza probablemente
contagiada con la ideología reinante, sabe
como se sale de esta crisis. Y del partido
ni se diga. Quizás este es el fin, el fin de
aquello que dicen que era eterno. Ya todo
está al terminar. Pero han pasado tantos
años sin ver ningún cambio efectivo que
quizás la palabra cambio tampoco tiene
significado en Cuba.
La gente se pregunta: ¿Dónde
esta la ayuda para Cuba? Por un lado está la
comunidad en el exterior separada de Cuba
por el férreo control que ejerce el gobierno
revolucionario con todo lo que tiene que ver
con Cuba. Fidel nunca aceptaría ayuda de
nadie excepto de su propia gente. Por el
otro lado está la torpeza de los dirigentes
comunistas que se aferran al poder sin darse
cuenta que a pesar de su entendimiento
marxista de la historia hay en verdad
fuerzas mayores ante las cuales ahora tienen
que rendir cuentas.
¡Ha
llegado
la hora!
En estos momentos la palabra
ha quedado muda. Las reflexiones del
comandante parecen nacer de una locura
generalizada que ha llegado a su completa
madurez. El dólar que tanto le ha servido a
los comunistas ya no vale nada porque no hay
nada que comprar con el dólar. Lo que falta
no es el dólar sino es la voluntad por parte
del pueblo para reclamar lo que le
corresponde. La hora es ahora de tornar la
fuerza del huracán en una efectiva e
inteligente fuerza social popular que cambie
por ya el trágico y malentendido destino de
los cubanos. Que después de andar- a veces
sin saber porqué - errantes en su misma
patria algunos y por el resto del mundo los
otros por los últimos 50 años, ahora piden y
reclaman la libertad, buscan la igualdad y
quieren terminar con la desigualdad.
¡La hora es ahora.! Para Cuba
y los cubanos: Libertad.
Lo que va de ayer a hoy; de
la rebeldía nacional a la sumisión general
de la población." Pero…
Por lo menos, ya no se oye
la voz tronitonante de Fidel, ya no
sermonea, ya no regaña, y, si da órdenes, lo
hace al menos en susurro. ¿Les parece
poco?". "Qué alivio",
Volví a verme en Marianao,
después de siete años. Allí, en el barrio de
mi infancia y adolescencia. Anduve por la
calle 102, por el Obelisco, por mi destruido
instituto (ahora sin ventanas), lejos de la
parte de la ciudad acicalada para el
turismo. Y confirmé lo que ya sabía, que
esas calles habían acabado por destruirse.
No es que pareciera, como se ha dicho, el
paisaje después de la batalla. Se trataba de
algo más complicado: el paisaje de una
ciudad agobiada por la espera del bombardeo
que no tuvo lugar. Infructuosa, la espera
había consumido las fuerzas y dejado en su
lugar la reacción igualmente inútil de la
desidia. Una espera que nada esperó y nada
espera. En todo caso, la batalla había sido
la de la espera sin esperanza.
La noche que salí de La
Habana rumbo a Barcelona, la calle de mi
casa, por una rotura en las extenuadas
cañerías, estaba inundada de agua. La noche
que regresé, luego de siete años de
ausencia, la calle se hallaba igualmente
desbordada. No pude evitar la ilusión de que
el tiempo no existía.
Todo simulaba encontrarse en
idéntico sitio: mi pequeña casa de madera,
tan poco pretenciosa, con sus antiguos
muebles; los libros estropeados por los años
y la humedad, en el orden en que los dejé,
en los estantes habituales; y la familia
que, a pesar de pérdidas notables, daba la
impresión de perseverar en su conformidad,
dueña de idéntica calma y resignación, de un
estoicismo que el discreto matiz de
jovialidad no lograba disipar. "El cuartico
está igualito", exclamó alguien, repitiendo
el verso de un bolero de Mundito Medina. |